DOSSIER
La minga como práctica de restauración patrimonial Proceso de restauración de la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria de Quinterquén, Isla de Caucachué, Chiloé Chile
Minga (or Minka) as a heritage restoration practice in the process of restoring the church Nuestra Señora de la Candelaria in Quinterquén, Chiloé, Chile
A minga como prática de restauração patrimonial Processo de restauração da Igreja Nossa Senhora da Candelária de Quinterquén, Ilha de Caucaché, Chiloé, Chile
Minga en tant que pratique de restauration du patrimoine Processus de restauration de l'Église Notre-Dame de la Candelaria de Quinterquén, île de Caucachué, Chiloé, Chili
“Минга” как практика восстановления наследия
La minga como práctica de restauración patrimonial Proceso de restauración de la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria de Quinterquén, Isla de Caucachué, Chiloé Chile
Cuadernos de historia del arte, núm. 32, pp. 107-141, 2019
Universidad Nacional de Cuyo

Recepción: 07 Marzo 2019
Aprobación: 22 Abril 2019
Resumen: El siguiente artículo muestra el recorrido de un equipo de trabajo al abordar un proceso de restauración patrimonial con un enfoque de integración comunitaria, retomando la tradición de la minga como método. En primer lugar se describen las etapas de la experiencia realizada hasta ahora, a lo que se suma la definición de minga y su aplicación en el caso de la restauración de la Iglesia de la Candelaria de Quinterquén, en la isla de Chiloé, Chile. Esta metodología de trabajo basada en la experiencia se encuentra en desarrollo para poder hacerla replicable en un futuro, dando respuesta a un patrimonio en deterioro y a su vez vigencia a la práctica ancestral de la minga.
Palabras clave: Minga, patrimonio religioso, Huilliche, Chiloé.
Abstract: The following article shows the path of a work team in addressing a process of heritage restoration with a community integration approach, taking up the tradition of minga as method. First, the stages of the experience carried out so far are described, together with the definition of minga and its application in the restoration of the church of La Candelaria in Quinterquén, on the island of Chiloé, Chile. This methodology of work based on the experience is in development to be able to make it replicable in the future, responding to a deteriorating heritage and making the ancestral practice of minga a valid practice.
Keywords: Minga (minka), heritage, religious, Huilliche, Chiloe.
Resumo: O seguinte artigo mostra o percorrido de uma equipe de trabalho ao abordar um processo de restauração patrimonial com um enfoque de integração comunitária, retomando a tradição da minga como método. Em primeiro lugar se descrevem as etapas da experiência realizada até agora, ao que se adiciona a definição de minga e a sua aplicação no caso da restauração da Igreja da Candelária de Quinterquén, na Ilha de Chiloé, Chile. Esta metodologia de trabalho baseada na experiência, se encontra em desenvolvimento para poder fazê-la replicável em um futuro, dando resposta a um patrimônio em deterioro e à sua vez vigência à prática ancestral da minga
Palavras-chave: Minga, patrimônio religioso, Huilliche, Chiloé.
Résumé: L'article suivant montre la voie empruntée par une équipe de travail pour aborder un processus de restauration du patrimoine avec une approche d'intégration communautaire, en suivant la tradition de la minga. On décrit d’abord les étapes de l’expérience jusqu’à présent, auxquelles s’ajoutent la définition de la minga et son application dans le cas de la restauration de l’église de la Candelaria de Quinterquén, sur l’île de Chiloé, au Chili. Cette méthodologie de travail basée sur l'expérience est en cours de développement pour pouvoir la rendre reproductible à l'avenir, en réponse à un patrimoine en détérioration et validant en même temps la pratique ancestrale de la minga.
Mots clés: Huilliche, Chiloé, Minga, patrimoine religieux.
Pезюме: В следующей статье показан путь рабочей группы, решение процесса восстановления наследия с использованием подхода интеграции сообщества, принимая традицию “минги” как метода. Сначала описаны этапы проведенного опыта до этого момента. к этому добавлено определение "минга" и его применение в случае восстановления церкви Канделария в Кинтеркуене, на острове Чилоэ, в Чили. Эта методология работы основана на опыте находится в разработке, чтобы иметь возможность сделать её воспроизводимым в будущем, реагирование на ухудшающееся наследие и, в свою очередь, обоснованность исконной практики “минги”.
Ключевые слова: Минга, религиозное наследие, Уильше, Чилое.
La invitación
El año 2010 en el contexto de un encuentro de la Comunidad Teológica del Suren la Iglesia Patrimonial San Antonio de Colo, Chiloé, se produciría un suceso que cambiaría el destino de la iglesia nuestra Señora de la Candelaria en la isla de Caucahué y de su territorio, con una presencia significativa de población Huilliche[1].
A comienzos de la década pasada, cuando el sacerdote Mariano Puga dejara la Legua para asumir su nuevo servicio en Chiloé, durante su ministerio este sacerdote, muy conocido como servidor de la iglesia de los pequeños, se dedicó a recorrer las islas dando fuerza y motivando a sus fieles. Es así cómo se produce el encuentro de Mariano Puga con los fiscales de muchas comunidades de base en Chiloé y agentes comunitarios de gran y desinteresada entrega a su isla[2].
Una de ellas, Cristina Cárdenas, sería invitada al mencionado encuentro de la Comunidad Teológica del Sur el año 2010. Los temas centrales del encuentro serían la minga, el medán y el telar. Al mismo evento llegaba desde Temuco María Paz Salvadores, acompañando a sus padres luego de sus estudios de patrimonio en Francia. En el encuentro hubo grupos de trabajo en torno a estas prácticas chilotas; y fue así como Cristina y María Paz se conocieron. Cuando Cristina Cárdenas supo que María Paz era arquitecto, con toda confianza le dijo: “¿me haría un monito?”, tenemos una iglesia con una fachada que necesitamos arreglar porque no tiene nada que ver con el resto de su arquitectura, a lo cual María Paz no pudo decir que no[3].
Luego de un primer viaje a la isla de Caucahué en enero del 2011, ambas se pondrían manos a la obra para dar inicio al proyecto de restauración, integrando profesionales y amigos, quienes a través de los años han ido haciendo propio el proyecto materializando esta primera petición; y a partir de ella, desarrollando un proyecto mayor de puesta en valor del patrimonio de la iglesia y su entorno, guiado de forma voluntaria por la naciente oficina MAQUI Arquitectos fundada por Cristina Ciudad y María Paz Salvadores.


El rescate oral de una planimetría perdida
El primer encuentro con la iglesia se dio en el verano del 2011 en el marco del primer Trueque Artístico Cultural organizado por la agrupación Chaipuco, liderada por Cristina Cárdenas. El encuentro partió con una misa celebrada por el párroco de Quemchi Padre Luis Angulo, quién estaba apoyando a la comunidad para poner en valor su patrimonio y recuperar los principales elementos arquitectónicos perdidos por los efectos del maremoto de 1960.

Al ingresar a la iglesia se advertía un cielo falso plano y se esbozaban en la fachada interior tres arcos cubiertos con tablones. No existían ni planos, ni fotos antiguas que dieran pistas de su forma original, pero se pudo recurrir a los adultos que en su infancia habitaron el templo antes del maremoto. Así, en los viajes sucesivos se recogieron relatos orales y recuerdos de cómo sería el templo en sus orígenes. Se hablaba de media luna, de tres tambores y de arcos, elementos arquitectónicos que hubo que ubicar en una iglesia ya intervenida muchas veces no precisamente en respuesta a su pasado. Este proceso fue acompañado por un viaje a las iglesias de Cheniao y Tac en islas vecinas, las cuales habrían sido construidas por los mismos carpinteros.
Luego de este recorrido se logró encontrar pistas que darían origen a la propuesta, donde se decidió junto a la comunidad que el pórtico de la iglesia no sería hacia el exterior -como estaba-, sino hacia el interior, retomando la característica de torre-fachada presente en muchas de las cuadrados para conformar iglesias chilotas[4].

La minga
El concepto minga se puede entender de diferentes formas. En el quechua (mink'a), este vocablo se utiliza en el mundo andino para el trabajo agrícola. Para los aymaras y mapuches se utilizó “minkay” que se refiere a “alquilar gente para algún trabajo”[5]. En el Perú se puede entender que la Minga es un compromiso entre dos partes, o lo que se conoce como un contrato o convenio para un trabajo entre el que necesita y el que ayuda. Se reconoce que este sistema ha sido extendido, desde la época del inkanato, a lo que hoy podemos reconocer como trabajo colaborativo[6].
En Chile la minga, mingaco (minka o küdao en mapuzungun), conserva el sentido de la colaboración, de la relación con la comunidad y/o amigos que se ayudan y auxilian entre sí donde estas labores son más que agrícolas. En zona del archipiélago de Chiloé en el sur de Chile, se han venido diferenciando, pero lo que persiste básicamente es la colaboración, gratuidad y la fiesta que cierra cada una de ellas[7].
Proceso de restauración
Si bien desde el plano físico la primera etapa consistió en la minga de restauración del pórtico de la iglesia, este trabajo comenzó mucho antes con el levantamiento planimétrico y la recopilación de los relatos anteriormente mencionados. Ambas tareas permitieron un acercamiento, a la comunidad de Quinterquén, al fiscal y su familia, actores relevantes del comité de capilla y la comunidad en general. En los viajes sucesivos se fueron sumando nuevos integrantes al equipo, los cuales, sin estar necesariamente vinculados al área de la arquitectura, tenían un real interés por el patrimonio, el territorio y sus habitantes. En la medida en que avanzaba el proyecto se fueron tejiendo relaciones humanas que dieron soporte a la primera intervención logrando autofinanciarla completamente, legitimando con ello la fuerza del trabajo comunitario y la práctica de la minga.

El 25 de enero de 2016 y luego de 6 años de relación con la comunidad, llegaría a Quiterquén un equipo de 5 personas: un escultor, un orfebre, un piloto y dos arquitectos, con la misión de materializar la primera etapa de intervención: el pórtico. Esto otorgaría un nuevo rostro a la iglesia dejando atrás una caseta de zinc que adosada la fachada con la misión de proteger el acceso al interior de la iglesia.


Meses antes, el fiscal y su familia se contactaron con el equipo luego de la validación del proyecto arquitectónico con la comunidad, para consultar por la fecha de la intervención y la elección de la fecha. A fines de enero se asocia la minga con la fiesta de la Candelaria del 2 de febrero[9].
El trabajo de esta primera etapa consistió en crear un espacio intermedio, correspondiente al pórtico, lo cual involucró desmantelar el suelo interior para reemplazar el entablado por un suelo resistente a la lluvia. Por otra parte se integrarían dos nuevos pilares para consolidar la estructura al futuro coro, emplazado inmediatamente sobre el pórtico.


Una de las formas de trabajar en las mingas es el reciclaje, una constante que ha permitido optimizar recursos, dar uso a los materiales presentes e integrar a muchas personas en tareas simples, como sacar clavos, limpiar y ordenar piezas de madera. En el caso del pórtico, la estructura de madera cubierta con zinc, fue recuperada casi íntegramente para construir hacia su interior nuevos muros bajo el coro. La iglesia contaba con bastante material acumulado a través de los años, permitiendo tener siempre a disposición piezas de madera para la mantención y algunas modificaciones pequeñas, cada vez que se han requerido realizar trabajos en su interior y su entorno.
Dentro de esta primera intervención se tuvo acceso a la parte posterior al altar entre las dos sacristías, espacio destinado a la reserva de materiales; así como al entretecho, donde se encontraron reclinatorios antiguos, palmatorias y las ventanas de la antigua escuela. Todos estos hallazgos, sumados al interés por la puesta en valor del patrimonio religioso, condujo al Padre Luis Angulo y Cristina Cárdenas, a la idea de crear un pequeño museo de sitio. Esta propuesta se integró como una partida futura al plan maestro y en la medida que han ido avanzando los trabajos se ha incorporado nuevas iniciativas para mejorar no sólo la iglesia sino también su entorno.
Entre los años 2010 y 2016 en un esfuerzo de la comunidad se recuperó la bóveda de la iglesia, el comité de capilla, la parroquia de Quemchi y su municipio. Sin embargo ésta se vería truncada al llegar a la fase de intervención del coro por falta de una solución técnica, dejando el coro para una etapa posterior.
Es así como una vez entregado el pórtico, la restauración del coro se imponía, así como terminar el nuevo muro de la fachada interior que había quedado provisoriamente dividido en dos partes, con un simple forro de madera, una sección inferior de muro y una superior, cubriendo un vano para futuros vitrales.

En Octubre del 2018, dos años después de la primera intervención y con la primera experiencia ya elaborada y socializada, se continuó con una segunda intervención de restauración de la fachada interior y el coro de la iglesia.
En este contexto, tanto Cristina Ciudad como María Paz Salvadores poseían una formación y experiencia laboral en la Corporación Cluny Chailevette, Francia; en la Politécnica de Madrid, España; y, en San Pedro de Atacama Chile, enfocada al desarrollo de los oficios y el cultivo de la relación entre las personas como fuente para una nutrida y fértil dinámica interdisciplinar[10].
A partir de esta experiencia ambas profesionales deciden hacer convenios con institutos de formación técnica y universidades para ir más allá, haciendo extensiva la invitación a estudiantes y fusionando lógicas institucionales del voluntariado con las dinámicas tradicionales de la minga.


El 27 de Octubre del 2018, 22 voluntarios se dirigieron a la isla para dar inicio a la segunda etapa. El equipo contaría con estudiantes y amigos, incluyendo un cocinero, un escritor y un fotógrafo. Todas estas personas además de costear sus pasajes brindaron su trabajo generoso y salieron enriquecidos de la relación que se tejió con las familias anfitrionas donde llegaron y que las acogieron gratuitamente. Se contaron con donaciones para el transporte y materiales, así como los vidrios laminados para el pórtico, sumado a la alimentación. Las cuadrillas de trabajo fueron distribuidas según las habilidades de los voluntarios y los objetivos pedagógicos a cumplir. En el caso de los estudiantes, la dinámica cotidiana de las comidas y los espacios gratuitos de compartir, permitió llegar a soluciones constructivas pertinentes y ajustadas a la realidad que se estaba presentando, respondiendo a la orgánica propia de la arquitectura vernácula de Chiloé.



El 31 de octubre a la 1:30 am se dio fin a esta segunda etapa, con la instalación de la ornamentación del balcón del coro, haciendo eco a los nichos de los santos del sector del altar Gabriel Guarda, O. S. B. “Construcción tradicional de madera en el sur de Chile”, 1970[11].
Para el fiscal, ver la iglesia iluminada de noche fue una experiencia que no vivía desde su infancia y pese a los años de trabajo junto al equipo este hito marcaría un lazo de confianza que dio mayor realce al compromiso para el desarrollo de etapas futuras. La fiesta de Todos los Santos, celebrada ese mismo día por el padre Daniel Muñoz, actual párroco de Quemchi, contó con el coro lleno de niños. Los trabajos están lejos de terminar y para la próxima fiesta de la Candelaria la minga ya estaba organizada. La tarea sería entonces terminar ciertos detalles y hacer un levantamiento para el futuro museo de sitio.



La minga como metodología
Metodológicamente, la minga como práctica de restauración patrimonial está en desarrollo, sin embargo se pueden identificar algunas claves. En primer lugar, legitimar el encargo, que es la reconstrucción y reparación de la iglesia, mediante el intercambio y relaciones de confianza que se establecen entre el equipo técnico- profesional y la comunidad. En segundo lugar, crear un lenguaje común para la reconstrucción arraigado en la cultura local, sus tradiciones y oficios, para aspirar a la construcción de un proyecto común. Posteriormente está la fase de organización, donde la comunidad y el equipo toman responsabilidades compartidas, para acto seguido, pasar a la fase de construcción, Finalmente está la invitación a participar, socializando el proceso anterior con el equipo de voluntarios para culminar con la celebración de la obra realizada, aspecto trascendental en la minga.

La minga como proceso de restauración patrimonial58, es una práctica dinámica y en curso de desarrollo metodológico, ya que la experiencia de Caucahué ha sido una scuela de aprendizaje que integra, por una parte, una solución constructiva al problema del patrimonio en deterioro; y por otra, restaura la tradición de la minga como práctica ancestral aún vigente. El interés de crear una forma de trabajo que reúna estas dos variables es el de hacer de esta experiencia un modelo replicable para llegar a más comunidades, generando intervenciones inclusivas y respetando la autonomía de sus habitantes[12].

Bibliografía
Academia Mayor de la Lengua Quechua, Diccionario Español – Quechua. Cusco: Gobierno Regional del Cusco, 2006.
Berg, Lorenzo, Restauración Iglesias de Chiloé. Conservando lo infinito Santiago: Editorial Universitaria, 2005, 28-35.
Cavada, Francisco, Chiloé y los chilotes. Santiago: Revista Chilena de Historia y Geografía 1912, 1-13
Cherubini, Gian P., La escuela de carpinteros alemanes de Puerto Montt, su formación e influencia más allá de las fronteras. Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 2016
González, Leonardo, Iglesias de Chiloé, Hacia una teoría de intervención sostenible de la arquitectura vernácula patrimonial construida en madera de Chile Austral. Tesis doctoral, Sevilla: Universidad de Sevilla, 2015. Acceso en mayo de 2019.
Guarda, Gabriel O.S.B., “Las Iglesias y el culto”. En: Chiloé, Publicaciones en PDF, Editor Carlos Aldunate del Solar, Santiago: Museo Chileno de Arte Precolombino, 2016, 187-227. Acceso en mayo de 2019. http://www.precolombino.cl/wp/wp-content/uploads/2016/11/libro-chiloe-cap5-006.pdf
Guarda, Gabriel O. S. B., a) Construcción tradicional de madera en el sur de Chile. Santiago: Ediciones Universidad Católica de Chile: 1970
Guarda, Gabriel, O. S. B., b) Construcción tradicional de madera en el sur de Chile. Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas, 23, 49-66.
Slater, Fernando, Apuntes para el estudio de la reciprocidad en Chiloé, Aisthesis 20 (1987): 71-76. Acceso en mayo de 2019. http://revistaaisthesis.uc.cl/index.php/rait/article/view/836
Notas
Información adicional
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